El ordel del discurso
Foucault realizó en este texto ''el orden del discurso'' una breve síntesis de lo que hasta entonces habían sido sus investigaciones, que giraban en torno a las relaciones entre saber y poder, al mismo tiempo que adelantaba el que iba a ser su futuro programa de trabajo.
Foucault comienza su propio discurso afirmando que siente inquietud hacia lo que es el discurso en tanto que realidad material, que siente en exceso la responsabilidad de ser autor de un discurso, pero que también siente cómo la «Institución» acude en su ayuda ritualizando el inicio del discurso, y consiguiendo así que el poder que pueda tener el discurso será de la propia «Institución» de donde éste lo obtenga. Con este inicio, Foucault plantea las líneas generales de la lección: el hecho de que la noción de 'discurso' ha de ser peligrosa si las formas institucionales tienen tanto interés en determinar todo el proceso de su creación. Así pues, Foucault se plantea seguir arqueológicamente todo el rastro que ha llevado hasta nuestra noción de ‘discurso’.
En primer lugar: la palabra prohibida. Un ejemplo claro de esto es la lógica aristotélica con la voluntad de una verdad en las que las cosas son verdaderas ó falsas. Estos sistemas de exclusión son provocados por la sociedad. Una cosa que hay que notar, es que en una sociedad, la clase dominante siempre quiere permanecer en el poder, y hay veces que hay otra clase que quiere accesar al poder.
Lo que se diga de un discurso que se ve afectado a través de su interpretación.
El autor, la sociedad requiere de una referencia de quién es el creador del discurso, para darle credibilidad, predisposición e interpretación.
Las disciplinas, ya que las sociedades que escuchan el discurso, finalmente afectan al autor, de forma tal que su discurso, antes de su gestación, pueda ser escuchado y comprendido.

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